Diálogo Interreligioso Monterrey 2015. Entre el cambio climático, el cabrito y el ajo

Por Elías González Gómez*

El corazón ya se saboreaba el momento. “A veces es difícil pues uno se siente solo” pensaba en mi interior. La plataforma de trabajo interreligioso en México no es muy amplia que digamos. Las razones pueden ser múltiples: no podemos pensar en un activismo interreligioso en el sentido del “primer mundo”, pues nuestra realidad cultural y religiosa es otra. La diversidad está ahí, pero no siempre visibilizada (para bien o para mal).

Pero los signos de los tiempos me dicen que algo se avecina en el horizonte. Una promesa se ha cimbrado y lo que aquí les voy a relatar no es más que otra señal que nos habla de un fuerte trabajo en el camino que nos espera por recorrer. Naturalmente uno busca compañeros y amigos en el sendero de la vida, y esta historia habla un poco del inicio de una amistad.

“Hermano, un tipo barbón y de pelo largo los estará esperando en el aeropuerto, ese soy yo”. Ese fue el mensaje que Leobardo, uno de los pilares de Diálogo Interreligioso Monterrey (DIM), me mandó. Y sí, efectivamente, cuando aterrizamos ahí estaba el tipo barbón de pelo largo, ¿cómo no reconocerlo? Pero aunque no nos hubiera dado sus señas, había algo en la mirada de aquel barbón que de todos modos lo hubiera reconocido.

Inmediatamente comenzamos a bromear. Era como si ya nos conociéramos de hace tiempo. En el carro no faltaron las bromas de Carlos, presidente de Carpe Diem Interfé (organismo interreligioso de Guadalajara en el cual colaboro), bromas que no siempre son graciosas pero igual provocan una sonrisa. Gaby, experta en romper el hielo, comenzó con la infinidad de preguntas. El hielo no necesitó romperse, nunca lo hubo.

Yo había escuchado de un restaurante en Monterrey que era bueno, “13 Lunas”. Leo lo conocía y decidimos ir. Era mi primera vez en la capital regiomontana, la ciudad me impresionó mucho. Era como estar en México y en los Estados Unidos al mismo tiempo. Es increíble la riqueza y diversidad de nuestro país.

Comenzamos a desayunar/comer. Las carcajadas recorrían toda la mesa. Intercambiamos historias. Le contamosPicture1 a Leo cómo nació Carpe Diem y él nos platicó como se fue forjando DIM. Algo había yo escuchado de la historia. Javier, parte del equipo de DIM pero que ahora estudia en Guadalajara, me contactó y en una amena plática me compartió cómo se fue forjando DIM.

En aquel tiempo (y la referencia evangélica de la frase no es accidental) la Hermana María Guadalupe, religiosa Cisterciense, conformó esta iniciativa de un espacio de diálogo y reflexión interreligiosa en Monterrey. Estamos hablando de 19 años atrás, y desde entonces se vienen haciendo estos eventos. “La Hermana”, como Leo y Becky le dicen, lamentablemente ya no está entre nosotros. Hace cinco años partió de este mundo dejando mucho trabajo por hacer pero, al mismo tiempo y al igual que lo hacen todas las grandes almas, sembró en el corazón de muchos el entusiasmo para continuar con la labor.

Por nuestra parte, Carpe Diem Interfé nació y sigue vivo bajo la inspiración de Jorge Manzano, sacerdote jesuita que al igual que la Hermana  movió corazones para sembrar y germinar la interreligiosidad. Desde el principio me llamó mucho la atención la sincronía entre nuestras dos historias, que sin ser iguales, DIM y Carpe Diem tenemos pilares similares.

Después de un rato llegó Becky al restaurante. Los abrazos y las risas de familiaridad se repitieron, al igual que las historias. Al repetir las historias cada vez nos dábamos más cuenta de lo mucho que compartíamos, de lo mucho que nos diferenciaba, pero más importante, de lo mucho que nos comenzábamos a querer y a conocer. Éramos ya amigos.

Me tomaré la libertad, y espero el perdón de Leo y Becky, de hablar un poco de ellos y lo que en mi corazón sembraron. Como le dije a Leo, mejor pedir perdón que permiso. Son una pareja maravillosa, y sí, pareja, en unas semanas después de escritas estas líneas estarán celebrando su “matrimonio ecuménico”. Leo es bautista y Becky católica,

El proceso de la interreligiosidad a nivel personal desencadena una serie de movimientos internos de apertura, autoconocimiento y autocrítica. Eso fue lo que Leo vivió. Según me compartió, nació en una comunidad bautista un poco cerrada, incluso él mismo llegó a decir que en épocas anteriores era “fanático”. Pero poco a poco la vida le fue mostrando otros caminos entre los cuales destaca el conocer a un pastor bautista más abierto y, por supuesto, a la Hermana Guadalupe.

Becky, por su parte, educada católica, tuvo que vivir la experiencia interreligiosa en su propia familia cuando sus padres deciden volverse budistas y “toman refugio” (acto mediante el cual alguien pasa a formar parte de la comunidad practicante budista o sangha). Eso detonó procesos complicados, pero el resultado fue muy bello, y lo digo porque tuve el don de conocer a sus padres y es hermoso como se convive entre padres budistas e hija católica, ambos fervientes creyentes en su respectiva fe.

Becky conoció a la Hermana Guadalupe a través de las oraciones estilo Taizé, una comunidad ecuménica al sur de Francia y con simpatizantes en todo el mundo. Becky pasó un tiempo con ellos en Francia y, enamorada de la experiencia, buscó reproducirla en Monterrey. Para esa labor la Hermana fue esencial, y fue así como Becky llegó a conocer el trabajo interreligioso, y también a su futuro esposo.

Mes con mes Becky y Leo organizan las oraciones Taizé y, una vez al año, el DIM. Este año el tema era especial. El Papa Francisco acaba de publicar su encíclica Laudato Si que habla sobre el cuidado del medio ambiente, al mismo tiempo el tema está siendo muy abordado por distintos grupos musulmanes por no mencionar las ONG`s y activistas ecológicos. Hoy se habla de “eco-teología”, un pensamiento del Misterio encarnado en este planeta en el que vivimos. La temática es no solo de interés sino de urgencia, pues hoy nosotros conformamos la primera generación humana que bajo sus hombros radica en buena parte la responsabilidad de que nuestra especie continúe o perezca.

El evento se llevaría a cabo hasta el domingo. Era sábado, así que aprovechamos el tiempo para seguirnos conociendo. Continuamos compartiendo vida. Fuimos a casa de Rosalía, una señora con gran carácter, buena memoria y hermoso corazón. Ella había jugado un papel muy importante en el nacimiento de Carpe Diem Interfé pues tenía relación con el Parlamento de las Religiones del Mundo y fue a partir de este contacto que nos fuimos constituyendo. Por supuesto que Rosalía conocía a Leo y Becky y apoyaba su labor.

Acordamos cenar en casa de Rosalía. Leo y yo fuimos a comprar una pizza. En el camino compartimos mucha vida. Una experiencia profunda fue abriendo paso al fortalecimiento de una amistad que había nacido sin darse cuenta, una amistad cuya existencia precedía a su origen. Le conté mis viajes por Sudamérica y cómo había despertado en mí el deseo de conocer, amar y servir a Eso que llamamos Dios. Mucho nos quedó por hablar e intercambiar, pero esto es solo el principio.

Dormí muy bien. El nuevo día se asomaba con muchas promesas. Me levanté a orar y a sentir un poco el frío de la mañana, tan escaso durante el resto del día en Monterrey. Para el desayuno me esperaba algo especial: una cuchara llena de ajo picado y un vaso de agua para tomármelo. No me lo imaginaba, y tratando de seguir la máxima “pueblo que fueres haz lo que vieres”, tomé el ajo lo mismo que el jugo de limón con jengibre. Los ojos me lloraban de tanto sabor, pero he de aceptar, ha sido uno de los desayunos más sanos de mi vida y me alivié del principio de gripa que traía desde Guadalajara.

Llegamos al hotel Crowne Plaza donde se llevaría a cabo el encuentro. En cuanto entré a la sala pude percibir un aire acogedor, de seriedad y al mismo tiempo festivo. Eran cuatro líneas de mesas redondas, cada una con doce sillas. Se esperaban alrededor de unas 300 personas. Entre los pocos voluntarios que llegamos temprano, comenzamos a acomodar lo que hacía falta. En cada mesa pusimos una hoja de papel, plumas, semillas, una hoja con preguntas y dos macetas con una planta cada una. Estas mismas plantas adornaban el resto del salón, tanto el estrado como la entrada. Hay que preparar el espacio sagrado.

Poco a poco fue llegando la gente. Tomamos nuestros lugares y dispusimos el corazón para lo que nos esperaba por vivir. “Bienvenidos al Diálogo Interreligioso Monterrey número 19” dijo el maestro de ceremonias. “El tema de este año es el medio ambiente y el cambio climático”.

La metodología a seguir me pareció muy buena. Iniciamos con dos pequeñas charlas de 10 minutos cada una. Un estudioso del tema de medio ambiente y sustentabilidad nos guió por las distintas causas del cambio climático, haciéndonos ver que aunque existen causas que  no dependen del ser humano tales12036979_528565513960779_2105710224578052436_n como los cambios en la radiación solar, en buena medida nosotros somos responsables de muchas cosas como el consumo y el desgaste de recursos naturales. Después subió una señora joven con mucha experiencia en el ámbito empresarial pero desde la parte social y ambiental. Nos comentó un poco qué era lo que estaban haciendo las empresas para contrarrestar la contaminación y desgaste natural que ellas mismas producen. “Pero no se engañen” nos dijo “las empresas funcionan bajo la ley de la oferta y la demanda, si nosotros seguimos consumiendo productos y servicios nocivos para el ambiente, las empresas seguirán produciéndolos. Eliminando o disminuyendo la demanda, eliminamos o disminuimos la oferta.”. Continuó diciendo “por ejemplo, Monterrey tiene una excelente agua potable, nosotros podemos tomar agua de la llave, y sin embargo Nuevo León es uno de los estados mexicanos que más agua embotellada consume”… da para pensar.

Con esto en mente comenzó la segunda parte del encuentro. En nuestras mesas había unos papelitos con algunas preguntas. “¿Cómo ha cambiado tu ciudad de origen en los últimos años?” “¿recuerdas algún arroyo o bosque que antes existía y ahora ya no?” “¿cómo crees que será tu ciudad de origen en 20 años?”. Mi mesa fue muy interesante, pues era plural no solo de religiones sino también de edades y de origen. Algunos de Monterrey, otros de Guadalajara, de Argentina y de Pakistán; había adultos mayores, adolecentes e incluso un niño pequeño; había católicos, musulmanes, judíos, libre pensadores, científicos y activistas. El compartir fue muy grato, y todos, sin importar la edad, pudimos dar cuenta de lo mucho que habían cambiado nuestras ciudades en este corto periodo de tiempo.

“Antes se podía salir libremente por las calles a jugar con los amigos.” “Jugábamos con lodo y agua, no teníamos miedo a ensuciarnos.” “La ciudad era mucho más chica, menos ruidosa y estresante, todos nos conocíamos.”… ¿Qué nos espera en 20 años? Para ser honesto, el pronóstico no sonaba muy bueno, pero eso no quitó el moribundo optimismo.

El diálogo dio lugar a un hermoso compartir de varios hermanos y hermanas. Marco Antonio Karam, fundador de Casa Tíbet y único Lama mexicano envestido por el propio Dalai Lama, abrió esta tercera parte con unas profundas palabras acerca del budismo. Para esta tradición, la existencia es vacua (sin sentido intrínseco), interdependiente e impermanente, lo cual abre la posibilidad para pensar la vida, en cualquiera de sus formas y manifestaciones, como algo sagrado que hay que cuidar y respetar.

Gadhadara Gosi Das, de la Sociedad Internacional para la Consciencia de Krishna, compartió cómo cada entidad viviente se ve envuelta en los hilos de la ignorancia, lo cual le impide ver su auténtica condición de ser eterno, ser de amor y bondad. El camino espiritual será por lo tanto el servicio devocional o bhakti, el cual nos desapega y funda en nosotros un nuevo modo de ser que es respetuoso con todas las entidades vivientes como las vacas y el resto de los animales.

Mónica Szwarcer, de la comunidad israelita, señaló que no solo toda la creación era sagrada puesto que Dios la había hecho buena (Gn 1,31), sino que ayudó a desmitificar esta idea de que en las religiones monoteístas se veía al ser humano como con derechos a explotar el mundo. “Más que para consumir el mundo” dijo Mónica “el ser humano está aquí como socio de Dios para cuidarlo y llevarlo a plenitud”.

El monseñor Alfonso Miranda de la Iglesia Católica hizo suyas las palabras del Papa Francisco en su encíclica Laudato Si. El clamor de los pobres es el clamor de la Tierra. Con una impresionante voz profética, Miranda denunció el consumismo y los atropellos de las empresas y de nuestra sociedad. “La Tierra es nuestra hermana más pobre, marginada y destrozada”. Nos invitó a unirnos a este clamor que desde tantos pueblos se grita ahora de la mano de la Madre Tierra, un clamor de dolor y sufrimiento que busca liberación.

A continuación dos musulmanes, ambos doctores y profesores de universidad, nos hablaron desde su tradición. Primero Zidane Zeraoui retomó algunas aleyas (versículos) del sagrado Corán y hadices (dichos del profeta Muhammad, la paz sea con él) en los cuales se especificaba el cuidado de la naturaleza. “El Islam nació en el desierto” dijo Zeraoui “por lo tanto es entendible que se quiera cuidar tanto al árbol y al arroyo”. Pero esto va más allá del simple cuidar por conveniencia, y como nos señaló Mohamed Ayub en su presentación, Alá (Dios) manda a los seres humanos a ser cuidadosos y respetuosos con la creación. Finalmente ejemplificó esto con muy concretos esfuerzos que alrededor del mundo están haciendo los musulmanes.

El doctor Juan de Dios Sánchez, quién no pudo estar presente pero dejó un video con su ponencia, nos cuestionó y nos incitó desde su agnosticismo a reflexionar sobre nuestro ser en el universo. Nos compartió lo que pensaba de la religión, del Papa, del medio ambiente, y de cómo bajo una bandera ética podemos todos apoyarnos y entendernos, y sobre todo colaborar para hacer frente a esta realidad del cambio climático y la destrucción de nuestra Casa Común.

La mente tenía demasiado que procesar, pero el corazón es más goloso y siempre quiere más y más vida. Hicimos un pequeño acto simbólico donde nos abrazamos, nos conectamos con unas semillas y oramos con nuestros hermanos mayas al Oeste, Este, Norte, Sur, al Corazón del Cielo y al Corazón de la Tierra. El cosmos parecía alinearse, las distintas vestimentas eran de danza y diálogo.

Se finalizó con un pequeño espacio donde me tocó hablar de lo que hacíamos en Carpe Diem, después hubo avisos y agradecimientos. Y así, en tan solo unas cuatro horas el corazón se había encontrado con tantas personas, tradiciones, colores y experiencias. El DIM 2015 había terminado para dar paso a lo que sigue: la vida cotidiana donde nos toca encarnar y aterrizar lo vivido y aprendido.

Hermoso cerrar la experiencia bajo la Luna, la “Luna de Sangre”, roja por el eclipse, nos mostraba que ahí estaba ella presente, sumándose a la intensión.

El resto de la experiencia fue maravillosa. Compartimos con Leo y Becky nuestras ilusiones y miedos. “Nuestro sueño” les dije “es llegar a formar algo así como la red mexicana interreligiosa, en donde vayamos articulándonos entre distintos p12038274_10156182650145145_376247254203298896_nroyectos e iniciativas.” Les compartimos que próximamente realizaríamos en Guadalajara el evento NAIN 2016, un espacio norteamericano que promete muchos frutos si somos capaces de “ponernos de modo” para escuchar al otro y a su expresión.

Y así, comiendo cabrito mientras permanecía el sabor del ajo matutino y el corazón seguía saboreando lo vivido, la semilla de la amistad germinó y se pudieron percibir sus primeros retoños. El abrazo de despedida fue largo y sentido. Había encontrado hermanos, compañeros de camino, un camino no siempre fácil, que va contracorriente y que muchas veces es criticado y atacado. Pero ahí estamos, en comunión y en sintonía.

Agradezco al Dios de la Vida por tanto bien recibido. Por los encuentros y los abrazos, las enseñanzas y los mensajes compartidos. Estoy seguro que esto es el inicio de algo hermoso e importante; trascendente como la trascendencia de la experiencia que le dio origen y la sustenta.

Gracias Diálogo Interreligioso Monterrey. Y ánimo con el próximo año, su aniversario número 20.

*Estudió10995540_10203179362318720_606168125603695529_n Filosofía y Ciencias Sociales en el ITESO. Es parte del equipo de la Fundación Carpe Diem Interfé. Creador y coordinador de los MICRODIÁLOGOS de la misma fundación. Durante su periodo universitario estudió por un semestre en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, donde se concentró en el pensamiento latinoamericano. Tiene experiencia de colaboración y trabajo en comunidades originarias tales como rarámuri, wixárikas, tsotsiles, tzeltales, quechuas, quichuas y shipibo; y en comunidades espirituales budistas, neochamánicas, hinduistas y cristianas entre otras. Su principal campo de interés es la mística, la espiritualidad y el diálogo entre las religiones y las culturas. elahaspeace@hotmail.com

2015-10-03T12:56:30+00:00